¿Quién no ha salido de una sala de cine con un torrente de pensamientos diversos yendo y viniendo sin orden alguno siendo conducidos sólo por la pachekes que han presenciado?
Aronofsky presenta un filme diferente en muchos sentidos. Una historia sencilla, aparentemente con poco que ofrecer, sobreexplotada y sobrevalorada. Una bailarina (Portman) audiciona para conseguir el anhelado rol primario. El director de la compañía (Cassel) suele acostarse con las bailarinas, las lanza al estrellato y todas sus musas son llamadas princesitas. El lago de los cisnes es el hilo conductor del filme. Nada más, tan soso y vil como es. Así es la historia.
¿Qué hace tan interesante e imponente esta entrega? Creo tener una respuesta; su fácil digestión, es un gerber Aronofskesco, el clímax último del degenere fílmico. La película es musicalizada por Tchaikovsky, emotiva y extraordinaria es su música, dolorosos y extasianten los acordes, concupiscente y por momentos lasciva, rica y melódica; ilumina el camino de la historia, no puede salir mal. Las actuaciones son impecables, no más. La fotografía es avasallante, magnífica, no así única. Las tomas al hombro, fuera de foco, con poca o nula luz, a contraluz, los altos contrastes, los tonos sepia son ya un argumento pervertido y arcaico. Lo flashbacks son inevitables, el primero es aquella bonita rola de los Stones, "God gave me everything", tomas en 1ra persona, cámaras al hombro y atadas a la cintura, siguen los recuerdos, Pi, Maquinista, Fight Club, Taxi Driver, Spider, Seventh Seal, en fin, recursos muy viejos y sobreexplotados durante la sesión cinematográfica. La película está llena de referencias, te va dando pistas en el set, los carteles, al arreglo en general es un armazón pedagógico, jamás debes armar el rompecabezas, lo arman por ti. Las secuencias son fenomenales, mucha música, giros muy esperados y una esquizofrénica de las muchas que hemos visto y revisado en algunas pelis ya mencionadas y otras más. La fórmula sigue dando resultados y lamentablemente muy buenos.
Me parece más un ejercicio comercial que una verdadera obra de arte, dista mucho de ser un filme para la posteridad, es efímero y burdo. Diseñada para quien quiere ser sorprendido con algo no tan pacheco, innovador y new age. Perfecta para aquellos adiestrados para desmenuzar el cine, autómatas que opinan con su libro de texto en las manos. No es recomendable para aquellos autodidactas del 7mo arte que disfrutan de una película al igual que de una figura femenina o un atardecer caminando por algún pintoresco malecón. Una propuesta con demasiado contenido referencial y poca substancia. En verdad, ¿explíquenme de que me he perdido? Lástima por mí. Black Swan es un pseudo-powertip melosón, fresón, cotorrón y hasta recondechi. El grado de las actuaciones, musicalización, fotografía y demás artilugios embonan sin llegar al clímax, es como follar sin conseguir el orgasmo, como una rola de R&R sin solo de guitarra, simplemente no consigue el cenit de la pachekez fílmica, no trasciende y eso la hace grande, asequible y lista para las masas.
Cuando pensé que el orgasmo llegaba, el cisne muriendo, una danza orgiástica entre sátiros y ménades, un amor concluía, el abismo era nada contra el desamor, escenas sensibles y deliciosas; estaba equivocado, mi sensibilidad era provocada no por la película sino por la música sublime conducida por Piotr, las notas marcaban el fin de algo sin comienzo.

1 comentarios:
osea que si no es pacheco, no es arte? no ma james veo mucha terminologia que dice lo mismo al final y no sustentas porque no es buena, el arte es 90% conocimiento y 10% inspiracion, y la inspiracion a su vez se divide en muchos elementos, nadie descubre el hilo negro, la maestria esta en la combinación de puntos ya existentes y darles secuencia de tal manera que alteren la perspectiva de la reaccion del espectador, yo veo que eso fue logrado por maestria y en tus palabras solo noto una reveldia caprichosa y orgullosa... saludos mijo
Tavinho
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