4 feb 2011

This Is Not A Movie [2011]

La ventaja de tener un blog personal es que se puede escribir lo que sea sin importar lo que opine la gente de su contenido. Así pues yo puedo escribir que no soy un crítico de cine en toda la extensión de la palabra. Conozco cine, he visto y leído bastante sobre el tema y puedo defenderme en una conversación. Eso me hace un bendito amateur cuyo don es el no tener que rendir cuentas justas con los lectores.

Fui con un amigo a ver This Is Not A Movie a un cine del centro en miércoles (para aprovechar el precio especial). Compré unas palomitas y nos sentamos en la sala para esperar a que comenzara la proyección. De mientras pensaba sobre la película y el ahora director Olallo Rubio. A él lo conozco desde los últimos años de de Radioactivo, luego leía sus escritos en la revista R&R y su columna en un periódico. Llegaron los podcasts y su nombre comenzó a sonar en los oídos de más y más personas. Con su primer largometraje (¿Y tú cuanto cuestas?) la crítica empezó a desbordarse por todo tipo de medios. Algunos a favor y otros en contra. Muchos la idolatraban mientras el resto la despedazaba y odiaba a más no poder. Yo mantengo un extenso palabrerío sobre mi impresión del documental con mi amigo.

Ahora me remonto a la actualidad y tengo presente algunos datos que me harán entender lo que estaba a punto de ver en la pantalla. Olallo Rubio daba probaditas de su ambicioso proyecto desde años atrás. Explicaba la obsesión de su idea y cómo la iba a desarrollar. De repente se informó que Edward Furlong sería el estelar y tiempo después un viejo héroe del rock se encargaría del score, Slash.

Mis expectativas aumentaron… ¿Qué planea Olallo Rubio para su película? Es bien sabida su marcada influencia de la cultura norteamericana, además de su grito a los cuatro vientos de la intelectualidad que maneja. Se hace llamar cinéfilo y melómano, cuyos intereses compartió más de una vez en sus podcasts. Interesante es mi impresión de alguien que quiere sacar la montaña de ideas que rondan en su cabeza. Todas girando sin control y cuando de repente ¡zaz! Una idea era pescada y plasmada en el guión.

La película comenzó a correr y yo me dispuse a presenciarla junto con los pocos asistentes (15 personas máximo) que estábamos en la sala. Imagen tras imagen, cuadro tras cuadro la historia comenzaba a desenvolverse y de repente todo perdió sentido. Comenzaron a surgir referencias por todos lados. El guión estaba llenos de ellas y visualmente también arrojaba simbología. ¿Qué es esto? E inmediatamente recordé el título del filme: Esta no es una película.

Transcurrieron los minutos y hubo momentos en que sentía que no iba a ninguna parte. Había escenas que de repente me arrebataban una carcajada y otros en que me trasladaba a otras películas que ya había visto. Se me hicieron presentes directores de películas y referencias musicales. “Esto no es una película, es un refrito, un tributo, un algo que no logro darle forma” pensaba. Y ahí estuve hasta el final, mirando con atención cada dialogo e imagen que se me presentaba.

Terminó la función y salí del cine con mi amigo.

-¿Qué opinas?- le pregunté.

-Tengo que volverla a ver. ¿Y tú?

-Está llena de referencias. No es una historia. Rompe con las reglas de un largometraje. Es difícil de digerir.

-Sí- respondió mi amigo -, quien no conoce a Olallo y lo que ha hecho le va a costar trabajo comprender esto.

-Exacto.

Y me imaginé al director escribiendo el guión. Pensando cada palabra que plasmaba e imaginándose cómo se vería ya terminada. Su deseo de hacer una película que él mismo quería ver y que jamás había visto en su vida. Independientemente de lo que exprese la crítica, nadie te obliga a verla. Y lo logró para otras personas que querían algo parecido, presenciar una película fuera de lo común. ¿Buena o mala? Eso no importa si el objetivo no era hacer una película.

¿Pretencioso?, ¿Ladrón de ideas?, ¿Pseudo-intelectual?, ¿Loco drogadicto?

No creas nada de esta reseña.

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