4 feb 2011

This Is Not a Movie

Primero lo primero, hay que ponernos en el mood, en mi playlist corre Monster Magnet y el score compuesto por Slash. Si tuviera que definir la película, sencillamente la tildaría como: video-podcast-autobiográfico. Este filme no es para iniciados, afirmación nada arrogante. Debes ponerte en el mood, un mood que no se consigue escuchando un par de podcasts, o remembrando los juguetes radioactivos. Se trata de una cinta dirigida a un público que “tiene escuela”, es decir, debes tener un conocimiento por arriba de la media sobre cine, R&R, Filosofía, religión, arte, sociología y por supuesto, política. Ese es el mood en el que debe vivir para que la experiencia no sea desilusionante. Se trata de una película mental, una especie de meditación profunda donde la mente salta de un lugar a otro, vaivenes caóticos, telarañas enmarañadas por las cuales vagamos y rondamos cotidianamente, caminos intrincados llenos de imágenes, fotografías, memorias; semblanzas del andar mundano, de ahí el bombardeo audio-sensorial, referencia tras referencia. Una lectura superficial podría presuponer la típica actitud Olallesca hacía los medios y su némesis sistémico. La digresión es una prueba, un experimento que se conduce a la par con el contenido visual. La música juega un rol principal a lo largo de la experiencia; este me parece un punto interesante ya que no sólo son el score y el soundtrack por sí solos los animadores, la música se respira, hay música en cada escena, los diálogos son música, el decorado está plagado de R&R, de ahí se deriva la idea de que esta peli es un comentario del comentario que ha sido comentado por el comentario comentado, puede sonar petulante de entrada, empero, es la forma en que la mente funciona, procesa y desencadena pensamientos continuos y divergentes en todas direcciones. Los homenajes parecen ser esos distintos caminos que el pensamiento recorre en la travesía creativa. Es un conglomerado de experiencias vívidas mostradas de una manera no- lineal. Es una especie de shot psicodélico, surreal, una overdose inapropiada para millones. Los minutos transcurren y eventualmente vemos la única, a mi juicio debilidad, el final. Sabrán que dicha parte fue escrita en sólo 20 mins, en un rush creativo de tercera categoría. Finalmente el Train of Thought lleva a Edward Furlong ante su creador Peter Coyote, el demiurgo se limita a sermonear al incrédulo Pete quien le exige vanas explicaciones que culminan en el suicidio ambivalente del ser hedonista-psicótico-caballeresco sin ideas.

Excelente recomendación para quien quiera conectar un buen trip.


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